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El paraje Los Nacimientos, ubicado en la localidad catamarqueña de Fiambalá, fue el escenario de una nueva edición de la Feria Provincial de Semillas Nativas y Criollas, un encuentro que nació en 2001 y se mantiene en constante crecimiento. Impulsada históricamente por la Asociación de Campesinos del Abaucán (Acampa) y Bienaventurados los Pobres (BePe), la jornada reunió recientemente a cientos de familias de la agricultura familiar, comunidades indígenas, asambleas socioambientales, escuelas y técnicos. El evento cobró especial relevancia por desarrollarse a escasos kilómetros del proyecto minero de litio Tres Quebradas, evidenciando la persistencia de una economía local basada en la tierra, la biodiversidad y el alimento frente al avance acelerado de la minería extractiva y el aumento del costo de vida en la región.

El valor histórico del intercambio campesino

La dinámica de la feria se sostiene sobre un principio cultural innegociable: durante la primera etapa de la mañana, primero se intercambia y luego se comercializa. De este modo, los visitantes y productores truecan de manera directa semillas de diversas variedades, plantas, animales menores y alimentos regionales. Entre las mesas de esta edición, dispuestas en el predio de la capilla local y cobijadas por un bosque en galería de viejos algarrobos, circularon maíces de múltiples colores, porotos, papines andinos de Belén y Santa María, conservas, mermeladas y elaboraciones caseras a base de nuez, algarroba y chañar.

La organización del evento requirió meses previos de trabajo logístico, sostenido en buena medida por donaciones, rifas, préstamos de vehículos y el esfuerzo voluntario de jóvenes de la comunidad, quienes reacondicionaron el lugar. Esta edición estuvo marcada por la emotividad al ser la primera sin la presencia física de don Máximo Chayle, un histórico integrante de Acampa a quien los asistentes recordaron como un pilar fundamental en la defensa del territorio y sus árboles nativos. A la par del trueque de bienes materiales, en este espacio circuló un caudal invaluable de conocimientos empíricos sobre las épocas óptimas para sembrar, cómo adaptar ciertas variedades a las fuertes heladas y de qué manera conservar adecuadamente los frutos del monte para el invierno.

La transformación productiva frente al litio

El crecimiento sostenido de la feria de semillas corre en paralelo con una rápida y profunda transformación económica, laboral y demográfica en Fiambalá. Desde que la empresa de capitales chinos Zijin Mining tomó el control del proyecto Tres Quebradas, y especialmente tras el inicio oficial de su producción de carbonato de litio en septiembre de 2025, el territorio experimentó un aumento notorio en la circulación de flotas de vehículos, una fuerte llegada de trabajadores de otras provincias y un incremento desproporcionado en los precios de alimentos y alquileres locales.

En este difícil contexto, Marcela Villagrán, actual presidenta de Acampa, señaló que la falta de empleo genuino y estable ha empujado a muchas familias de la zona a revalorizar las parcelas agrícolas abandonadas, multiplicando en poco tiempo la producción de conservas y panificados para generar ingresos. Por su parte, productoras como Elena Córdoba Vélez advierten que históricamente faltó apoyo gubernamental sistemático para la agricultura local. Su propuesta comunitaria se centra en observar al monte nativo como una fuente real de alimento y trabajo, transformando los frutos silvestres del chañar y el algarrobo en productos con valor agregado, revirtiendo la vieja costumbre de destinarlos exclusivamente a la obtención de leña.

La defensa inquebrantable del agua y la tierra

Las discusiones profundas sobre el modelo de desarrollo impuesto atravesaron todo el encuentro y las conversaciones de los asistentes. Para comunidades originarias como la Unión Diaguita de Santa María, representada por doña Guillermina Guanco, el intercambio de alimentos se entrelaza de manera inseparable con una resistencia territorial e identitaria de más de quinientos años. Estas luchas cobran plena vigencia ante conflictos muy recientes en la provincia, como la grave denuncia de la comunidad diaguita de Peñas Negras en el norte de Belén, que resistió los intentos de exploración de empresas mineras de oro y cobre en sus territorios, enfrentando hostigamientos y operativos de represión policial sin que mediara la consulta previa, libre e informada que exige la ley.

Para la agroecología argentina en su conjunto, sostener y potenciar estos espacios de encuentro directo en territorios tensionados cotidianamente por el extractivismo representa una acción fundamental de soberanía alimentaria y pedagogía popular. La protección de las semillas nativas en manos de quienes las producen y la férrea defensa comunitaria del agua, preocupaciones compartidas por los referentes asamblearios tanto de Fiambalá como de Andalgalá, demuestran que la biodiversidad agrícola es el sostén productivo real a largo plazo, frente a megaproyectos que amenazan los delicados bienes comunes que permiten la vida rural en la región andina.

La crónica completa que inspiró este reporte fue elaborada originalmente por la periodista Camila Parodi y se encuentra publicada para su lectura íntegra en el sitio web de la Agencia de Noticias Tierra Viva.

Foto: Daniel Sticotti
Foto: Daniel Sticotti
Foto: Daniel Sticotti
Foto: Daniel Sticotti

Fuente: agenciatierraviva.com.ar