En la localidad bonaerense de Punta Indio, una iniciativa comunitaria está cambiando la forma en que se diseñan las políticas públicas. Hace más de tres años, un grupo de vecinos decidió organizarse con un objetivo claro: dejar de ser meros demandantes y sentarse en la misma mesa con funcionarios y concejales para elaborar políticas ambientales de manera conjunta.
Gustavo Noval, vecino de la zona y fotógrafo de naturaleza, es uno de los impulsores de esta inédita experiencia. «No quisimos ir como ONG, no queríamos estar en la vereda de enfrente, queríamos trabajar en conjunto», explicó Noval sobre el espacio mixto que lograron institucionalizar mediante una ordenanza municipal. A diferencia de los tradicionales consejos consultivos, esta mesa se involucra activamente en las comisiones de trabajo del Concejo Deliberante y en la planificación estatal.
El primer gran logro de este esquema participativo fue la creación de un plan integral para el tratamiento de residuos. Tras nueve meses de debate y consenso, elaboraron un proyecto escalable en el tiempo y adaptado a los recursos de un municipio pequeño, el cual logró ser aprobado por unanimidad.
Sin embargo, el mayor desafío que enfrenta la mesa es la articulación entre el ambiente y la producción agropecuaria. En este sentido, el grupo busca fomentar la agroecología y la ganadería regenerativa, impulsando encuentros entre productores y consumidores para generar una demanda genuina que justifique económicamente el cambio de modelo productivo. El objetivo a largo plazo es aún más ambicioso: convertir a Punta Indio en el primer municipio libre de agrotóxicos y contaminantes.
Esta iniciativa demuestra que, dejando de lado las disputas partidarias, es posible que personas con posturas enfrentadas trabajen codo a codo para resolver problemas territoriales concretos. «Queremos que todo el mundo se integre en ese contexto», resumió Noval.
Fuente original: Bichos de Campo.

Fuente: bichosdecampo.com
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