Temas:Abonos orgánicosComercio justoEscuela CampesinaSuelos vivos

Entre el 10 y el 13 de septiembre, las localidades de Fusagasugá y Pasca, ubicadas en el departamento colombiano de Cundinamarca, son sede de una nueva sesión de la Escuela Campesina Agroecológica Regional. Organizado por Tierra Libre junto a otros colectivos territoriales como Anthophila, el encuentro reúne a productoras y productores de diversas regiones de Colombia en la zona del Sumapaz. El objetivo principal de la jornada es compartir saberes técnicos vinculados al manejo de la tierra y afianzar las redes de organización comunitaria, en un contexto marcado por la reciente aprobación de la Política Pública de Agroecología a nivel nacional en ese país.

Diagnóstico en campo y manejo de suelos vivos

Uno de los ejes centrales de esta escuela campesina es el trabajo directo sobre la fertilidad y la salud de la tierra. Según el cronograma estructurado por los organizadores, las actividades se dividen en módulos teóricos y prácticos orientados a dotar a los agricultores de herramientas de bajo costo y alta eficacia. El primer foco está puesto en el análisis de suelos, donde se destaca la enseñanza de la cromatografía y otros métodos de diagnóstico rápido que se pueden realizar directamente en el campo. Estas técnicas permiten a las familias productoras evaluar la actividad biológica y la mineralización de sus parcelas sin depender de costosos laboratorios externos.

A partir de ese diagnóstico, el segundo eje de trabajo se concentra en la elaboración de abonos orgánicos. La transición hacia un modelo sostenible requiere abandonar los insumos químicos de síntesis, por lo que la capacitación incluye la identificación de la aptitud de los suelos y la preparación de bioinsumos locales. Estas prácticas no solo reducen los costos de producción económica en las chacras, sino que también recuperan la microbiología del suelo, un paso indispensable para garantizar sistemas alimentarios resilientes frente a los escenarios de crisis climática global.

Sistemas participativos y canales de comercialización

El ciclo productivo de los alimentos no termina en la tranquera de las fincas, y por eso el tercer eje de la escuela aborda la comercialización y las redes de comercio justo. En este bloque, las organizaciones apuntan al fortalecimiento organizativo de las comunidades rurales mediante la implementación de Sistemas Participativos de Garantías (SPG). Los SPG son mecanismos de certificación de calidad y origen construidos por las propias comunidades, que vinculan de forma directa a quienes producen con quienes consumen, basándose en la confianza, el intercambio transparente y la cercanía territorial.

Este modelo contrasta con las certificaciones orgánicas de tercera parte tradicionales, que suelen ser prohibitivas para la agricultura familiar campesina e indígena debido a sus altos costos de auditoría. A través del debate, la socialización de experiencias y la formación en comercio justo, los campesinos del Sumapaz y de otras regiones de Colombia buscan consolidar redes de distribución que aseguren un precio digno para su trabajo y, al mismo tiempo, un acceso asequible a alimentos sanos y libres de agrotóxicos para las poblaciones urbanas y periurbanas.

El rol de las políticas públicas en la región

El encuentro en Cundinamarca cobra especial relevancia y urgencia tras la reciente aprobación de la Política Pública de Agroecología en Colombia, un avance normativo que las organizaciones rurales y colectivos socioambientales consideran histórico tras décadas de incidencia política sostenida. Sin embargo, como señalan desde la propia organización de Tierra Libre, la sanción y promulgación de la ley es apenas el primer paso del camino. El desafío actual reside en su implementación efectiva en los territorios de base, un proceso que requiere indispensablemente de un campesinado organizado, movilizado y técnicamente informado.

Para la realidad agroecológica argentina y latinoamericana en general, el proceso sociopolítico colombiano funciona como un espejo y un antecedente de inmenso valor. Las escuelas campesinas demuestran en la práctica que la formación popular y la organización de base son el verdadero motor que tracciona, defiende y sostiene las políticas públicas en el tiempo. La soberanía alimentaria en la región depende de que estas legislaciones se traduzcan en apoyo real a la transición productiva y en acceso democrático a la tierra. Quienes deseen seguir de cerca los resultados de estas jornadas, explorar los materiales compartidos y conocer más sobre el trabajo comunitario en la región del Sumapaz, pueden consultar las publicaciones y balances a través de la cuenta oficial de Instagram de los organizadores en @tierralibre_co.


Flyer o material adjunto

Fuente: instagram.com