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Alarmados por las periódicas fumigaciones aéreas con agrotóxicos en cercanías de su establecimiento, alumnos y docentes de la escuela rural Los Corralitos, ubicada en la localidad cordobesa de Justiniano Posse, impulsaron una respuesta comunitaria a través del arte. Lo que comenzó como una propuesta pedagógica en el aula de música se transformó a lo largo de casi diez años en una gesta artística colectiva documentada en la película Una canción para mi tierra, dirigida por Mauricio Albornoz Iniesta y producida por Cactus Cine.

El proyecto, encabezado por el docente Ramiro Lezcano, surgió ante los síntomas recurrentes de picazón, dolor de cabeza y ardor que experimentaban los chicos cada vez que sobrevolaban aviones pulverizadores en las inmediaciones del colegio. Frente a este escenario, las actividades tradicionales del aula dieron paso a la composición de canciones enfocadas en la problemática socioambiental del modelo productivo regional.

La iniciativa creció con la incorporación de más de trescientas figuras de la música nacional e internacional, incluyendo a Pablo Milanés, León Gieco, Teresa Parodi, Chizzo Nápoli, Rubén Blades y Aterciopelados, entre otros. Esta red de trabajo permitió editar tres discos de estudio —Canciones urgentes para mi tierra, La última trinchera y Mensajes de tierra adentro— e involucró a numerosas escuelas rurales de Córdoba y Santa Fe.

El proceso concluyó cinematográficamente con el registro de un recital multitudinario en noviembre de 2023, que convocó a más de 7.000 personas en pleno campo. El documental ha obtenido diversos reconocimientos en certámenes internacionales, como el premio a Mejor Película Ambiental del año otorgado por la Green Films Network. Actualmente, el equipo de realizadores y docentes trabaja en una segunda etapa que busca replicar esta experiencia en comunidades de la cuenca amazónica.

Fuente: lavaca