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Mariana Dávila y su pareja, José Lezcano, transformaron una tradición hogareña en una alternativa productiva concreta en Aristóbulo del Valle, provincia de Misiones. A través de su marca Nómada, los emprendedores se dedican al cultivo artesanal y la deshidratación de cálices de rosella (Hibiscus sabdariffa L.) para la elaboración de infusiones naturales. La iniciativa, que cobró impulso reciente tras la cosecha del último verano, busca diversificar las chacras de la región y aprovechar el potencial comercial de una planta históricamente destinada al autoconsumo familiar.

El recorrido de una planta hacia la comercialización

La rosella, también conocida popularmente como flor de jamaica, es una especie originaria del continente africano que encontró en la tierra colorada misionera las condiciones agroecológicas ideales para su desarrollo. Según relató Dávila en un artículo del portal especializado Bichos de Campo, el vínculo con este cultivo nació en su propia casa gracias a unas semillas que plantó su madre tiempo atrás. Durante años, los cálices rojos y carnosos se utilizaron de manera doméstica para preparar jugos, mermeladas y tés.

El proyecto productivo actual funciona en la chacra de los padres de Dávila. Allí, el ciclo agrícola se inicia entre los meses de agosto y septiembre con la siembra de semillas. Para fines de diciembre, la planta comienza a dar sus primeros cálices, inaugurando una etapa de cosecha escalonada que se extiende hasta la llegada del otoño. Todo el procedimiento es estrictamente manual, ya que los frutos no maduran en simultáneo y exigen una recolección minuciosa para asegurar el tamaño, el color y la textura óptimos requeridos para el secado.

Proceso artesanal y agregado de valor en origen

La transformación de la materia prima requiere paciencia y precisión. Documentos técnicos del INTA Misiones estiman que una planta sana puede aportar cerca de dos kilos de cálices frescos, pero se necesitan aproximadamente cinco kilos de este material para obtener apenas un kilo de producto seco. El secado se realiza en un equipo deshidratador de bandejas que trabaja a bajas temperaturas, cercanas a los 50 grados o menos, durante varias horas, preservando así las propiedades nutricionales de la flor.

Mediante esta técnica, el producto alarga su vida útil y puede conservarse hasta por dos años sin requerir aditivos químicos. En la actualidad, comercializan la rosella en dos formatos principales: cálices fraccionados en bolsas y saquitos listos para infusionar, siendo estos últimos los más demandados por su practicidad en el uso cotidiano. Fieles a una filosofía de alimentación natural, los productores promueven el consumo directo, valorando su acidez cítrica distintiva sin el agregado de azúcares ni conservantes artificiales.

Esta experiencia resulta fundamental para el escenario de la agroecología argentina y la agricultura familiar del noreste del país. Históricamente, las chacras misioneras dependieron de monocultivos como la yerba mate, el té o el tabaco, exponiéndose a las fluctuaciones del mercado y al desgaste de los suelos. La introducción y el manejo sustentable de especies adaptadas como la rosella, cuya reciente incorporación al Código Alimentario Argentino legaliza y potencia su venta formal como alimento, representa una herramienta estratégica para promover la biodiversidad productiva y generar nuevas fuentes de ingresos sin depender de costosos insumos externos.

Tras consolidar sus primeras ventas en exposiciones de la región y construir presencia en redes sociales, impulsada por los conocimientos en diseño gráfico de Dávila, la familia planifica ampliar la superficie cultivada para garantizar el abastecimiento de materia prima a lo largo de todo el año. Además, proyectan incorporar mermeladas y jugos a su catálogo en el corto plazo. Quienes deseen conocer más sobre el manejo de este cultivo o adquirir las infusiones pueden contactar a los emprendedores a través de sus canales digitales oficiales bajo el nombre de Nómada o acercarse a las ferias productivas de Aristóbulo del Valle.

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Foto: bichosdecampo.com

Fuente: bichosdecampo.com