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Durante la reciente celebración de la COP17 en Mongolia, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) anunció el lanzamiento formal de la «Iniciativa Emblemática sobre los Pastizales». Este proyecto internacional tiene como objetivo principal movilizar fondos y atraer inversiones, tanto del sector público como del privado, para garantizar el manejo sostenible y la restauración ecológica de estos biomas a escala global. La medida institucional surge como respuesta directa a la creciente degradación de tierras que amenaza severamente la biodiversidad nativa, la estabilidad del clima y los sistemas productivos de alimentos de los que dependen miles de millones de personas.

Los tres pilares para proteger los sistemas de pastoreo

La propuesta presentada por el organismo internacional plantea un plan de acción estructurado sobre tres ejes de trabajo fundamentales. En primer lugar, la iniciativa busca generar y compartir un mayor volumen de conocimiento técnico, científico y tradicional sobre el funcionamiento dinámico de estos ecosistemas. En segundo lugar, se enfoca en aumentar la inyección de capital financiero mediante el desarrollo de proyectos concretos de restauración territorial y manejo sostenible. Finalmente, el tercer pilar apunta a fortalecer las capacidades operativas de las instituciones y a mejorar las políticas públicas destinadas a proteger los ambientes de pastizal. Según la información difundida originalmente por el portal Bichos de Campo, la relevancia socioproductiva de estos espacios es determinante. Los datos recopilados por la CNULD indican que los pastizales sostienen el modo de vida de aproximadamente 2.000 millones de personas y proporcionan cerca del 70% de todo el alimento que consume el ganado a nivel mundial.

Un impulso financiero frente a la amenaza de la desertificación

El lanzamiento de este programa global se produce en un contexto de extrema urgencia ambiental para los territorios rurales. La degradación de los ecosistemas afecta por igual a las estepas euroasiáticas, las sabanas africanas y las extensas praderas sudamericanas. La cumbre de la COP17 busca avanzar en respuestas palpables frente a la desertificación y la sequía, un proceso de deterioro continuo que en la actualidad ya afecta al 40% de la superficie terrestre del planeta. Las proyecciones climáticas advierten que, de mantenerse las tendencias actuales de sobreexplotación de los recursos, un 11% adicional de la superficie de la Tierra —lo que representa una extensión territorial equivalente a toda Sudamérica— podría degradarse de manera irreversible de aquí al año 2050. Como parte del impulso inicial para revertir este escenario crítico, Mongolia firmó una carta de intención con el Banco Europeo de Inversiones por un monto de hasta 200 millones de euros. Simultáneamente, el país anfitrión acordó un programa con el Banco Mundial que prevé movilizar otros 100 millones de dólares para iniciativas de manejo sostenible de tierras, protección ambiental y desarrollo económico local.

Para la agroecología argentina y regional, esta iniciativa internacional establece un antecedente de gran importancia. Las praderas y pastizales sudamericanos, que incluyen ecorregiones vitales como la pampa húmeda, el espinal y los pastizales de altura, han sufrido décadas de fuerte presión debido al avance de la frontera agrícola y la implementación de modelos de ganadería extractiva. Integrar estos ecosistemas en nuevos esquemas de financiamiento global para su manejo sostenible valida de forma directa las prácticas agroecológicas que históricamente han defendido el pastoreo racional, el manejo holístico y la conservación estricta de la biodiversidad nativa. Promover una carga animal equilibrada y evitar el vaciamiento biológico de los campos son acciones fundamentales que no solo preservan la estructura del suelo y retienen carbono, sino que también aseguran la viabilidad económica de las familias productoras frente a la actual crisis climática.

El camino hacia el año internacional de los pastizales

Todas estas acciones de financiamiento y concientización se enmarcan en la antesala de lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha declarado como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores para 2026. Este hito del calendario global tiene el propósito de poner en valor el papel indispensable que juegan estos ambientes naturales en el mantenimiento de la red alimentaria, la conservación de la flora y fauna, y la captura de gases de efecto invernadero en los perfiles del suelo. Las estimaciones oficiales señalan que alrededor de 500 millones de personas dependen de manera directa e indelegable de los pastizales para asegurar su sustento diario.

Para las organizaciones de productores, técnicos, investigadores e instituciones vinculadas a la agroecología, el desarrollo de esta nueva iniciativa abrirá herramientas de participación y oportunidades de financiamiento en el corto y mediano plazo. El seguimiento detallado de los programas impulsados por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación resultará clave para que los proyectos locales puedan postularse a estos fondos internacionales. La información actualizada sobre la evolución de los acuerdos bilaterales, así como los lineamientos técnicos para diseñar futuros proyectos de restauración en los territorios, podrá consultarse gradualmente a través de los canales oficiales de comunicación de la CNULD y de los bancos multilaterales involucrados.

Fuente: bichosdecampo.com