Temas:agroecologíabiodiversidadcambio climáticoPastizales

Los pastizales, también conocidos como ecosistemas herbáceos, figuran entre las superficies terrestres libres de hielo más extensas del planeta. Pese a su importancia fundamental para la vida silvestre y el equilibrio ambiental, reciben escasa atención y financiamiento. Ante esta situación, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) elaboró un informe detallando cinco motivos urgentes para incluirlos en el plan de acción global de cara a la próxima cumbre COP17 en Mongolia.

En primer lugar, destacan por su papel en la mitigación del cambio climático. Aunque almacenan menos carbono por unidad de área que los bosques, su enorme vastedad los hace responsables de hasta el 34 % del carbono terrestre. Más del 90 % de este componente queda resguardado bajo tierra, lo que fomenta la diversidad vegetal y enriquece los suelos. Además, su alto nivel de albedo ayuda a regular las temperaturas y aporta al enfriamiento local.

El segundo punto subraya que son un hábitat crucial. El informe del WRI califica a estos biomas como verdaderos puntos críticos de biodiversidad. En las regiones templadas pueden llegar a albergar casi 90 especies de plantas por metro cuadrado y son el hogar de grandes mamíferos emblemáticos, aves, reptiles y anfibios. Sin embargo, el avance de la crisis climática amenaza con empujar a muchas de estas especies al borde de la extinción.

La tercera razón se centra en la producción agrícola y ganadera. Las estimaciones indican que los pastizales aportan alrededor de 20,8 millones de dólares anuales a nivel global mediante la ganadería y otros servicios económicos. En regiones vulnerables, resultan un sostén irremplazable; se calcula que unos mil millones de personas dependen directamente de ellos para el pastoreo y la agricultura de subsistencia.

Como cuarto motivo, se encuentran los servicios ecosistémicos esenciales. Estos espacios sirven de refugio y alimento para polinizadores clave, como abejas y mariposas, que llegan a incrementar en un 35 % el rendimiento de los cultivos mundiales. A esto se suma el rol de los hongos y microbios del suelo en la descomposición de nutrientes, así como la excelente capacidad de los pastizales para filtrar agua, recargar acuíferos y purificar recursos hídricos.

Finalmente, el WRI destaca el valor histórico y cultural de estos ecosistemas. Múltiples tradiciones, en especial dentro de las comunidades indígenas, se han forjado en torno a los ciclos ecológicos de los pastizales, creando un lazo profundo que va más allá de la mera provisión de alimentos.

Frente a este escenario, los especialistas insisten en la necesidad de incorporar la restauración de la tierra en las agendas económicas de todos los países, impulsando el financiamiento para salvaguardar estos entornos clave. Fuente: EcoPortal.